
Si va a instalar un calentador por infrarrojos en un baño, una cocina o algún tipo de área industrial donde haya mucha humedad, en realidad está instalándolo en una “zona de guerra”. Con toda la vapor y las salpicaduras de agua, la mayoría de los calentadores no pueden funcionar adecuadamente. Se dañan rápidamente, sus elementos se queman y al final solo queda un aparato inútil.
Nosotros hemos diseñado nuestros calentadores para que puedan soportar esas condiciones extremas.
Lidiando con la niebla ¿Sabe esa niebla que se forma sobre los espejos? Lo mismo ocurre con el vidrio y los reflectores de los calentadores. Cuando las gotas de agua caen sobre una superficie muy caliente, se genera una tensión térmica que provoca pequeñas grietas en el vidrio. Eso no es nada bueno.
Para evitarlo, utilizamos un recubrimiento antiniebla especial, además de un diseño del carcasa que impide que el aire húmedo se acumule en esa área. De esta manera, el flujo de aire se mantiene constante y la tensión superficial se controla, lo que significa que los elementos calefactores permanecen secos.
Impedir la entrada del agua Una sola salpicadura en el lugar incorrecto —como en los conectores eléctricos— puede arruinar el calentador. Por eso utilizamos juntas y protecciones especiales. Nos enfocamos en las “zonas peligrosas” donde los cables eléctricos entran en contacto con los elementos calefactores, asegurándonos de que el agua no pueda entrar desde abajo.
Pero aquí está el problema: el agujero debe ser preciso. Si deja un espacio demasiado grande, la selladura se romperá. No importa cuán buen sea el calentador, la humedad encontrará la manera de entrar.
A largo plazo La mayoría de los calentadores convencionales en áreas húmedas dejan de funcionar en unos 18 meses. Se dañan debido a la corrosión o porque el vidrio se rompe.
Nosotros hemos hecho las cosas de manera diferente. Utilizamos un chasis hermético, lo que significa que el interior del calentador funciona a una temperatura ligeramente más alta. Es un compromiso, claro, pero es un sacrificio necesario. Prefiero que el interior esté un poco más caliente antes que dejar que todo se oxide. Es la única forma de garantizar que el calentador pueda resistir esas condiciones y seguir funcionando.