
¿Por qué la mayoría de los calentadores de techo fallan en los baños? (Y cómo lo solucionamos)
Si alguna vez ha colocado un calentador en un invernadero o en un baño, sabe bien lo que significa eso. Lo enciende, parece funcionar bien durante un minuto… y luego, ¡crack!
La mayoría de las personas piensan que es el elemento calefactor el que se ha quemado. Pero, en realidad, suele ser el vidrio. Los tubos de cuarzo estándar son frágiles. Cuando una gota de agua fría cae sobre una superficie extremadamente caliente, el vidrio se rompe.
Es un desastre… y además, peligroso.
El problema del “choque térmico”
Un calentador de 1500W se calienta enormemente: hasta 600°C. En una ducha con vapor o en un patio lluvioso, hay cambios bruscos de temperatura.
Por eso optamos por utilizar vidrio de cuarzo resistente a los choques térmicos. Está diseñado específicamente para soportar esos cambios bruscos de temperatura. En lugar de romperse cuando se moja, sigue funcionando bien. Es la única forma de asegurarse de que el dispositivo funcione en ambientes húmedos.
Ajustar la potencia adecuada
Elegimos 1500W por una razón: es la potencia ideal. Proporciona suficiente calor para calentar la piel al instante, sin necesidad de calentar toda la habitación. Además, el revestimiento de cuarzo evita que el filamento de tungsteno se oxide.
Un consejo importante: revise los cables. 1500W representa una carga considerable. Si su circuito ya está sobrecargado, el interruptor se apagará en cuanto lo encienda.
Algunos consejos prácticos
Estos dispositivos están hechos para reemplazar fácilmente a los calentadores de techo existentes. Pero no basta con cambiar solo el vidrio. La carcasa también debe estar bien sellada. Si el agua llega a los terminales internos, los minerales y la sal presentes en el agua dañarán las conexiones mucho antes de que se rompa la bombilla. Asegúrese de que la carcasa esté bien sellada. De esa manera, el dispositivo funcionará durante años.